Melchor “el Divino”

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De todos los personajes que no se han podido documentar (hasta ahora) del manuscrito SOMNIVM IACOB, éste es, sin duda alguna, el más destacado. Según sus propias palabras:

Distinguidos señores; permitan que me presente: Melchor acertaron en llamarme mis padres y “el Divino” me apodan todos los que me conocen, aunque ya no sé si lo hacen por admiración hacia mi lírico compadreo con los dioses del Olimpo o por regodeo de mi ciertamente moderada afición al generoso elixir de Baco. Aquí donde me veis, nací en la que ahora llaman, por voluntad de nuestro Rey Felipe, capital de las Españas, hace ya demasiados años para poder acordarme. Llegué joven a esta hermosa ciudad, al amparo de su febril actividad constructiva, y desde entonces he sido un honrado herrero, trabajando desde que ingresé como aprendiz en la forja del maestro Francisco López, de donde han salido algunas de las más hermosas rejas que podéis ver entre las más distinguidas capillas de la ciudad. Allí, de la mano de Vulcano, del yunque a la fragua y de la fragua al yunque, me he ido introduciendo poco a poco en la más liviana y etérea de las artes, más adecuada ya a las pocas fuerzas que me restan.

Melchor, “el divino”, herrero y poeta, cuenta que conoció a Andrés de Vandelvira y trabajó como herrero en algunas de sus obras. En el manuscrito aporta algunos datos muy interesantes para la investigación de Alonso y Juan, y sobretodo, es el autor de un enigmático soneto dedicado a uno de los principales edificios de Vandelvira en Úbeda, el Hospital de Santiago:

 

Con los dineros del obispo Cobos
hizo el arquitecto tal maravilla
sin igual en Toledo y en Sevilla.
Todos los que la ven parecen bobos.

Con los dineros del obispo Cobos,
santo varón que ante Dios se humilla,
impuso el arquitecto la semilla
de magna arquitectura sin adobos. 

Vio la luz tan grandiosa sepultura,
lecho de cura, refugio de lobos,
hospital de bubas, todo lo cura.

Con los dineros del obispo Cobos
cuatro recias torres de gran altura,
escoltan y ocultan floridos robos.

En resumen, todo un personaje.

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